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jueves, 21 de febrero de 2013

La Prevención en Peluquerias y Salones de Belleza


Máquinas

• Compre máquinas con marcado CE.

• Lea atentamente su manual de instrucciones.

• Revíselas antes de trabajar.



Riesgos Específicos

Entre las zonas más susceptibles de presentar algún tipo de problema, las extremidades (tantos superiores como inferiores) y la espalda, son las que concentran los casos más habituales de malestar o dolor. Esto se debe a las características particulares del trabajo en los salones, donde es normal permanecer muchas horas de pie, con movimientos articulares cortos y muy repetitivos o malas posturas a la hora de empuñar herramientas básicas de trabajo.

Nuestros males vienen de las malas posturas (reiteradas flexiones de muñeca, mantener la espalda doblada, etc.), movimientos repetitivos (al cor tar y lavar el cabello), del trabajo estático (permanecer de pie durante muchas horas seguidas) y de una deficiente organización del trabajo (jornadas laborales muy largas, pausas sin planificar, etc.). Estas situaciones nos provocan: dolores en los brazos, muñecas, hombros, cuello y piernas (varices, callosidades), lumbalgias, tendinitis, etc.

También se maneja con asiduidad productos (tintes, decolorantes, soluciones para el moldeado y alisado del cabello, etc.) que contienen sustancias químicas peligrosas que nos afectan en forma de dermatitis alérgicas, irritaciones, alteraciones respiratorias, etc. Muchos de estos productos son inflamables y aumentan notablemente el riesgo de incendio en nuestros locales.

Los accidentes más habituales que ocurren son: resbalones y caídas (fracturas, esguinces, torceduras), cortes ocasionados por tijeras, horquillas o cuchillas y quemaduras (ceras, secador de pelo, moldeadores, etc.).



Aspectos a considerar en la Prevención de Riesgos en Peluquerias

Desde el punto de vista de la gestión de riesgos laborales, la prevención en el campo del trabajo de la peluquería pasa por abordar tres tipos de cuestiones principales:



1.UN ADECUADO DISEÑO DE LAS INSTALACIONES

Debemos tener en cuenta el diseño ergonómico de nuestro puesto de trabajo. Todas las sillas, banquetas, carros portaobjetos, etc, deben ser regulables en altura. Al trabajar alternaremos la postura entre sentado y de pie, alternando el peso sobre cada pie.

Utilizaremos herramientas manuales de diseño ergonómico que nos permitan mantener la muñeca alineada con el antebrazo y éste por debajo del hombro. Las herramientas serán ligeras, de amarre sencillo y las mantendremos en perfectas condiciones de lubricación y limpieza.



2.UNA CORRECTA SELECCIÓN DEL MATERIAL

Cuando adquiramos un nuevo producto químico, debemos solicitar la Ficha de Datos de Seguridad. Mediante ella conoceremos los riesgos del producto y las medidas que debemos adoptar para nuestra protección.

Una correcta difusión de las mismas y mantener siempre el etiquetado de los productos químicos nos evitará muchos incidentes.



3.UNA CORRECTA ORGANIZACIÓN DE LAS TAREAS

Conservaremos nuestro establecimiento ventilado, sin exceso de temperatura y humedad, evitando focos de calor. Tenemos que tener un sistema de ventilación que permita renovar el aire interior, diluyendo la contaminación originada por el trabajo y el uso continuo de tintes, lacas, cosméticos, decolorantes, etc

Procuraremos que el pavimento del suelo de la peluquería sea liso, antideslizante y sin desniveles, y recoger de inmediato cualquier vertido o derrame que se produzca, con el fin de evitar los resbalones. Nuestros zapatos serán de suela antideslizante y tacón bajo.

Evitaremos el exceso de muebles y procuraremos que los cables de los aparatos eléctricos utilizados queden recogidos y no nos molesten al pasar o al movernos alrededor de los clientes.

Todo esto lo complementaremos con reconocimientos periódicos de la salud.

Todas estas acciones pueden resultar ineficaces si no informamos a nuestros colaboradores y no les formamos.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Ergonomía doméstica: La prevención en las tareas del hogar

La mayoría de las personas encargadas de las tareas domésticas, se quejan con frecuencia de trastornos en el aparato locomotor, concretamente de las extremidades y de la columna vertebral. En multitud de casos pequeñas normas posturales o pequeñas modificaciones del modo o utensilios que usamos para las actividades del hogar pueden prevenir la aparición de estos problemas.


Como regla general, hay que tener en cuenta diferentes aspectos:

  1. Tanto si permanece de pie como sentado, mantenga siempre la espalda erguida.
  2. Evite giros bruscos con la columna. Al girar hacia los lados, hágalo con todo el cuerpo, si lo hace sólo con el tronco debilitará su columna.
  3. Evite en lo posible levantar objetos pesados. Si tiene que recoger algún objeto del suelo, doble las rodillas, nunca la espalda. Una vez agachado, use ambas manos, agarre con firmeza y arrime el objeto al cuerpo todo lo que pueda. A la hora de levantarse, hágalo con las piernas, no con la columna. Una vez arriba, asegúrese de que la carga no está bloqueando el campo de visión al comenzar a andar. Cuando llegue a su destino, invierta el procedimiento. Agáchese abriendo las piernas y doblando las rodillas y coloque la carga frente a usted.

Limpiar el suelo:

a) Con escoba, fregona u otros:

Al barrer y fregar el suelo, asegúrese de que la longitud de la escoba o fregona es suficiente como para que alcance el suelo sin que se incline. Si no es así, cambie el instrumento porque le será imposible utilizarlo sin sobrecargar su columna. Las manos deben poder sujetar la escoba o fregona manteniéndose entre la altura de su pecho y la de su cadera. Al barrer o fregar, mueva la escoba o fregona lo más cerca posible de sus pies y hágalo tan solo por el movimiento de los brazos, sin seguirlos con la cintura, asegurándose de que su columna vertebral se mantiene constantemente vertical y no inclinada.




b) Con aspirador:

Cuando pase la aspiradora, adopte la misma postura que para fregar el suelo, pero flexione algo más la rodilla avanzada. Si tiene que agacharse para pasarla por debajo de un mueble, agáchese doblando y apoyando una de las rodillas en el suelo. Vigile que su columna permanezca recta, y si debe inclinarla, apoye la mano que tiene libre sobre la rodilla o en el suelo. Se recomiendan aparatos con ruedas, que son mucho más fáciles de trasladar.




Limpiar ventanas y estantes altos:

Al limpiar los cristales de ventanas y los estantes que se encuentren en alturas elevadas, cuando use su mano derecha adelante el pie derecho y retrase el izquierdo, apoye la mano izquierda sobre el marco de la ventana a la altura de su hombro y utilice la derecha para limpiar. Al cabo de cierto tiempo, invierta la postura y utilice la izquierda. Asegúrese de que el brazo que limpie tenga el codo flexionado y limpie desde el nivel de su pecho al de sus ojos. Para limpiar por encima de ese nivel, súbase a una escalera u objeto y mantenga una de las manos apoyadas. Vigile que su columna esté recta y el peso se reparta entre sus pies y la mano que tenga apoyada.




Fregar:

Asegúrese de que el fregadero está aproximadamente a la altura de su ombligo, de forma que pueda sostener un plato en él con la columna recta y los codos formando ángulo de 90º. Mantenga un pie en alto apoyado sobre un objeto o reposapiés y alterne un pie tras otro, vigilando que su columna se mantenga recta. Al pasar los platos de un seno del fregadero a otro, hágalo sólo con los brazos, sin mover la cintura.




Cocinar o trabajar en la cocina:

Al igual que el fregadero, la encimera de la cocina, la vitrocerámica u el hornillo deben de estar a la altura del ombligo, cuando vaya a cocinar.

Distribuya bien los enseres de cocina en los armarios. Lo que más pesa debe estar colocado a un nivel comprendido entre el de su cadera y su pecho. Si tiene que buscar en un estante o armario colocado al ras del suelo, y sus rodillas se lo permiten, póngase de cuclillas frente al armario. Mantenga los pies relativamente separados para mejorar su estabilidad y, eventualmente, apoye una de las manos sobre la encimera.


Otra forma consiste en inclinarse de forma correcta: colóquese perpendicular u oblicuamente al armario, de forma que le quede (por ejemplo) a su izquierda, apoye su mano izquierda en la encimera e inclínese mientras apoya su peso en la pierna derecha y eleva la izquierda hacia atrás, realizando un levantamiento en báscula. Este sistema es útil cuando no se va a mantener en una postura inclinada mucho tiempo y lo que debe retirar no es muy pesado. Si tiene que permanecer cierto tiempo buscando en el armario, apóyese con ambas manos en la encimera, arrodíllese frente al armario apoyando sus nalgas en sus talones o manteniendo el apoyo de una de las manos en la encimera. Si lo que tiene que levantar es muy pesado, colóquelo en el suelo y levántelo con una carga diagonal.




Planchar:

Al planchar, la tabla de planchar debe ser relativamente alta, llegando hasta la altura del ombligo o ligeramente por encima. Si está de pie, mantenga un pie en alto y apoyado sobre un objeto o reposapiés y alterne un pie tras otro. Si en algún momento debe hacer fuerza sobre la superficie, baje el pie del reposapiés, retráselo en relación al otro pie y apoye la mano con la que no sujeta la plancha en la mesa. De esta forma su peso será mantenido por la mano con la que se apoya y sus dos pies, y no lo soportará su columna. En esa postura, utilice el brazo, y no su peso, para presionar la plancha contra la tabla.




Tender:

Al tender mantenga una postura erguida, con las manos a nivel de la cadera si el tendedero es desmontable; en el caso de que el tendedero esté por encima de su cabeza regúlelo a una altura adecuada a su persona.
 

Comprar:

Al ir a la compra, intente evitar tener que transportar lo comprado. Es mejor hacerlo dos veces por semana y que le traigan la compra a casa que cargar y transportar varios kilos de peso. Si debe transportar la compra, use un carro, debe mantener una postura erguida sin hacer una extensión de hombro completa y con un mínimo porcentaje de flexión de codo; siendo la mejor alternativa empujar el carro. Si no tiene más remedio que transportar personalmente la compra, sin carro, use una mochila o reparta el peso por igual entre ambos brazos, manteniéndolo lo más cerca posible de su cuerpo evitando transportar más de dos kilos en cada brazo.


domingo, 27 de noviembre de 2011

La iluminacion en el puesto de trabajo

La iluminación, tanto por defecto como por exceso, es causa de accidentes laborales, de malestar y de enfermedades que, en general, se han asimilado a enfermedades comunes.

Un buen sistema de iluminación debe asegurar suficientes niveles de iluminación, un contraste adecuado en la tarea, ausencia de deslumbramientos y un cierto grado de confort visual.

Es conveniente conocer ciertos conceptos utilizados en iluminación de los que se destacan los siguientes:
El nivel de iluminación es la cantidad de luz que se recibe por unidad de superficie, su unidad es el lux. 
El Contraste es la apreciación subjetiva de la diferencia de apariencia de dos partes del campo visual vistas simultánea o sucesivamente.
El deslumbramiento es la incapacidad temporal de ver. Está originado por la presencia en el campo visual de una fuente de elevada luminancia que produce la insensibilización de la retina.

La iluminación natural es deseable por la calidad de luz que proporciona y por el bienestar que implica. No obstante, debido a que su intensidad varía con las estaciones y las horas del día, se recurre a la iluminación artificial.

Se debe evitar que los puestos de trabajo en general, y los que tienen pantallas de visualización de datos en particular, estén situados frente o contra una ventana o una superficie que tenga una luminancia elevada; por otra parte, las ventanas de dichos puestos deben estar dotadas de cortinas o persianas opacas y regulables, preferentemente de láminas verticales.


Iluminación.

 

Las tareas y trabajos de oficina están íntimamente ligadas a la lectura, tanto de documentos como de textos sobre la pantalla del ordenador; por tanto, se trata de tareas con altos requerimientos visuales en las que las condiciones de iluminación resultan muy importantes para prevenir molestias y problemas visuales.


Reflejos de pantallas. 

 

El problema más frecuente en las oficinas actuales está relacionado con la aparición de reflejos en las pantallas de los ordenadores, asociados a la presencia de focos de luz directa, tanto natural (ventanas), como artificial. 


Es necesario analizar la distribución de focos de luz con relación a los puestos de trabajo para evitar este tipo de problemas, disponiendo, en caso necesario, de los elementos de difusión de la luz adecuados (persianas y cortinas en las ventanas o difusores en los focos de iluminación general). Hay que señalar que en muchas ocasiones estos reflejos inducen al trabajador a cambiar la colocación del ordenador sobre la mesa, ubicándolo en una zona posiblemente incorrecta desde el punto de vista de la comodidad postural; en estos casos se evitan los reflejos, pero a costa de crear un nuevo problema postural. 

En caso de detectar reflejos, es necesario la colocación de persianas o pantallas difusoras de la luz, pero no coloque nunca el ordenador en una posición que le obligue a trabajar en una postura incómoda. 

Deslumbramientos.

Están íntimamente relacionados a la existencia de fuentes de luz directa muy  intensa o a luz reflejada sobre superficies muy claras. Las soluciones para las luces directas son similares a las anteriormente descritas, esto es, disponer de elementos que difundan la luz. La luz reflejada desde superficies claras apenas se nota si la pantalla es antireflejante. 

En contra de los deslumbramientos, está el problema contrario la falta de iluminación en el entorno de trabajo. La mejor solución es disponer de una iluminación general homogénea de luz difusa, con un nivel suficiente, usando otros focos de iluminación complementarios en los puntos en los que sea necesario.

El último aspecto a tener en cuenta en cuanto a los deslumbramientos es el tema de los contrastes entre las diferentes superficies en los centros de trabajo: papeles, pantalla del ordenador y mesa de trabajo.

Es conveniente atender al contraste entre la mesa y el resto de superficies; este consejo es especialmente importante al elegir las mesas, sobre todo las destinadas a puestos de directivos, quienes suelen preferir superficies demasiado oscuras. Las superficies en gris, beige, crema o color madera natural (más o menos clara), proporcionan contrastes adecuados. En cualquiera de los casos, son preferibles los acabados mate antes que los brillantes, ya que éstos pueden dar lugar a reflejos.

domingo, 20 de noviembre de 2011

La postura correcta

Son muchas las personas, a lo largo del día, que se sientan enfrente de un ordenador. Y no sólo me refiero en su puesto de trabajo, sino también en su casa.

Una de enfermedades más corrientes y comunes que se están dando y no sólo en el ámbito laboral, sino también en el hogar, son los molestos dolores de espalda, concretamente en la zona lumbar. Y todo ello por no tener una forma correcta de sentarse. A veces por no tener una correcta silla, por tener la mesa más baja de lo recomendado; cogemos lo primero que tenemos sobre todo cuando lo que tenemos es un portatil, y más aún cuando es un Netbook.

En el ambiente laboral, casi todos los trabajadores son conscientes, aunque a veces no lo hagan, de cómo han de sentarse. Tienen una fotocopia que le ha sido proporcionado por el servicio de prevención correspondiente con un dibujo con el puesto de trabajo, la silla, el ordenador...





Lo que si hecho en falta es la poca o nula conciencia que desde pequeño tenemos de cómo sentarnos, ya desde el colegio o instituto y más en la universidad, tenemos tendencia a encorvarnos para coger nota de lo dice el profesor o cuando los jóvenes, y no tan jóvenes, se ponen delante de los libros a la hora de estudiar y claro son demasiados años con malas posturas. Nos hemos acostumbrado a sentarnos de manera indebida.

Ya en la vida cotidiana sí que no aprendemos, y tampoco nadie nos han enseñado, a coger desde el suelo la garrafa del agua, a planchar correctamente, ver la televisión... son tantas las cosas a lo largo del día y todo ello con posturas inadecuadas.




Otro día hablaré de la ergonomía doméstica.